La encrucijada a la que estuvo sometido Macri a la
hora de hacer los anuncios respectivos a este Impuesto, podría decirse que se
asemeja al gobierno anterior: ceder recursos tributarios o maquillar un anuncio
para que parezca que el beneficio es el mejor de los últimos años y que resulta
insuperable.
No obstante, la realidad a veces es tirana y de
ella no se puede escapar. Es que, calculadora en mano, cae de maduro que no hay
mucho para festejar tras las reformas que fueran informadas en Casa Rosada.
En definitiva, este anuncio macrista no sólo se
pareció al estilo K por la manera en que se lo comunicó sino también por cierta
"picardía" respecto de cuál sería el beneficio real y el costo para
el Estado.
Lo cierto es que ninguno de los actuales aportantes
de Ganancias tendrá una mejora del 22% que resulte sostenible durante todo el
año.
Y que, además, el sacrificio fiscal no será el que
informó el titular de la AFIP, Alberto Abad, dado que habrá una serie de
"ingresos no declarados" por el funcionario que terminarán por minimizar
el esfuerzo financiero del Gobierno.
Es importante tener en
cuenta que para que exista un verdadero alivio en los bolsillos de los
empleados eran necesarias dos modificaciones:
-Elevar el piso a partir
del cual comienzan a pagar las personas.
-Ajustar las escalas que
determinan la alícuota a la que deben hacerlo.
Un día después del anuncio del aumento en las
deducciones, el Presidente