Salarios y elecciones pueden formar una combinación
explosiva. Y en estos días, esa fórmula está empezando a tomar temperatura,
mientras las paritarias se demoran y empiezan a evidenciarse cambios en las
estrategias de negociaciones.
El Gobierno sabe que una recuperación del poder adquisitivo
le resulta funcional a su campaña pero, al mismo tiempo, debe cuidar que no
haya "excesos" que fogoneen la inflación.
Los sindicatos, por su parte, tienen en claro que este es el
momento para plantear sus exigencias.
Paralelamente, el reclamo por un alivio en el Impuesto a las
Ganancias está a la orden del día: el sindicato de camioneros puso este tema al
tope de sus reclamos de cara a la huelga del martes, mientras candidatos de la
oposición echan leña al fuego asegurando que, si llegan al poder, eliminarán de
raíz el polémico tributo.
En este contexto, las negociaciones salariales actualmente
se dirimen en un escenario distinto al de otros años. Sucede que, a diferencia
de lo ocurrido en períodos previos, ahora no se perfila ningún gremio
"grande" que pueda firmar un acuerdo que funcione como "referencia"
para establecer un "techo" avalado por el Gobierno.
Es así que los analistas ya hacen referencia a una nueva
tendencia: los gremialistas, incluidos los más cercanos a la Casa Rosada,
prefieren pactar sumas no remunerativas por un período de tiempo acotado, con
la expectativa de definir más adelante subas superiores a la pauta oficial.
Así lo atestiguan las tratativas en curso de los
metalúrgicos y petroleros para extender los montos acordados durante el verano.
Esto va en línea con los acuerdos trimestrales sellados por bancarios, choferes
de colectivo y ferroviarios.
En todos estos casos, las partes volverán a la mesa de
discusión en las próximas semanas para resolver si fijan una cifra para el
resto del año o si vuelven a elegir incrementos temporales hasta tanto se
aclare el panorama, en momentos en que los gremios del transporte y las
centrales
Para despejar dudas, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada,
dio algunas pistas sobre la estrategia oficial al apuntar que "con más
volumen de consumo y producción y una rentabilidad acotada (por parte de las
empresas), se permitirá con las paritarias libres sostener la capacidad
adquisitiva del salario".
No obstante, advirtió que "no hay ninguna razón que
justifique" un reclamo por parte de los sindicatos que ronde el 40% anual
el presente año.
Por el contrario, aseguró que, teniendo presente que el 2014
las paritarias cerraron en un promedio del 31,5%, en este 2015 las
negociaciones colectivas deberán moverse entre el "20 y el 25 por
ciento".
Sin embargo, la expectativa de los gremios difiere de la
visión oficial. Las demandas de los sindicatos parten de un piso del 30% y
llegan hasta un máximo del 45%.
Para lograr sus pedidos, no descartan arreglar porcentajes
cercanos a los propiciados por el Gobierno, pero junto con sumas no remunerativas
que, en los hechos, terminarían elevando las mejoras bastante por encima del
techo oficial.
Lo que viene
Por estas horas, todas las miradas recaen sobre la
Asociación Bancaria, una entidad cercana al Gobierno, que ya inició
conversaciones para renegociar salarios, tras acordar una suma
"puente" para el primer trimestre, consistente en $2.200
remunerativos para cada mes, más $3.000 no remunerativos solamente en febrero.
El cierre de un porcentaje anual por parte de los bancarios
le serviría al Gobierno para empezar a orientar las paritarias. Sin embargo, la
discusión podría tensarse por el malestar que se palpa en las bases de las
principales entidades del sector.
Los empleados del Banco Provincia reclaman un incremento del
40%, mientras que los del Banco Nación ejercen una presión creciente para
obtener una compensación por Ganancias, un beneficio que sólo otorgan el
Provincia y el Ciudad, pese a que el tributo alcanza al 60% de los bancarios.
Con el respaldo del diputado Héctor Recalde, el sindicato
presentó hace cuatro años un proyecto de ley que eliminaba la cuarta categoría,
pero, como tantos otros, nunca prosperó. Por ello, ahora adherirá a la medida
de fuerza convocada para el 31, como anticiparon desde la entidad, de modo
Para salir del aprieto, el líder de la Unión Obrera
Metalúrgica (UOM), Antonio Caló, propuso extender hasta junio las sumas no
remunerativas de $2.000 que recibieron en enero, febrero y marzo. El titular de
la CGT oficialista elevó el pedido a las cámaras del sector, luego de que el
año pasado obtuviera una suba del 29% que fue vista como
"insuficiente" por los metalúrgicos.
La modalidad de negociar sumas "puente" podría ser
replicada por los petroleros, que estudian prolongar los montos no
remunerativos acordados en el primer trimestre, que sirvieron para d
escomprimir la huelga general que decretaron los gremios patagónicos a fines del año pasado, en reclamo de una compensación por la inflación y Ganancias.
Los empleados de comercio, el mayor gremio del país, ya
arrancó conversaciones informales y aspira a una suba del 30% en dos tramos,
junto con tres pagos de $1.200 por única vez. Es una fórmula que podrían seguir
los sindicatos alineados al oficialismo, consistente en porcentajes cercanos a
la pauta oficial, con sumas que les agrega unos puntos más.
Fuente: www.iprofesional.com.ar
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