La estructura de impuestos al trabajo en la Argentina es muy regresiva.
Pero esto no es por culpa del Impuesto a las Ganancias, como puede pensar mucha
gente que antes no estaba
alcanzada por este impuesto y ahora lo está, o como lo piensan los
sindicalistas que proponen huelgas para quejarse por él.
La regresividad está dada
por las cargas sociales. Es decir, los aportes personales y las
contribuciones patronales con destino a la seguridad social y los sindicatos.
Para tener una idea concreta de lo que se está hablando es útil mostrar en qué consiste cada uno de
estos impuestos.
El Impuesto a las Ganancias se
aplica a los asalariados con remuneraciones superiores a los $15 mil mensuales a
través de alícuotas muy bajas al comienzo que luego crecen con el nivel de
salario.
Al comienzo se paga 9%
sobre la porción de salario que supera los $15 mil y luego dicha
alícuota va aumentando a 14%, 19%, 23%, 27%, 31% y 35%.
Esta estructura es progresiva, en el sentido que la gente que gana menos de $15 mil no paga el impuesto y
quienes ganan por encima pagan alícuotas bajas al principio que aumentan con el
nivel de salario.
Las cargas sociales, en cambio, deben ser pagadas por todos los
trabajadores, independientemente de su
nivel de salario, y con alícuotas fijas y mucho más elevadas que el
Impuesto a las Ganancias.
Las cargas sociales con destino a ANSES y PAMI ascienden al 31% del
salario, a lo que se debe sumar 9%
con destino a la obra social, aproximadamente 3% a la ART y entre 3% y
5% con destino a los sindicatos.
De esta forma, las
alícuotas que deben pagar todos los trabajadores para estar
"en blanco" ascienden a 45% - 50% del salario.
Sólo el hecho de que las alícuotas de cargas sociales son bastantes más elevadas que el
Impuesto a las Ganancias, ya debería ser motivo de profunda
reflexión sobre si a la hora de reducir presión impositiva no habría que
hacerlo en las cargas sociales antes que el Impuesto a las Ganancias.
Pero si además la aspiración es avanzar hacia un sistema tributario más progresivo, que contribuya
una sociedad más igualitaria, definitivamente, lo que hay que revisar son las
cargas sociales y no el impuesto a las ganancias.
Desde el oficialismo se señala que sólo el 10% de los ocupados están alcanzados por el Impuesto a las
Ganancias. Eso es cierto.
Pero es producto de las cargas sociales. Porque como son
tan elevadas, mucho del 90% restante ni siquiera trabaja como asalariado
registrado; concretamente, un cuarto de este 90% trabaja como cuentapropista y
otro cuarto trabaja como asalariado no registrado o sea, "en negro" .
Cuando uno mira qué nivel de remuneraciones tienen estos trabajadores
surge según la EPH del INDEC, o sea, dato oficial que la mayoría gana por debajo de los $4.500, que era el
salario mínimo legal hasta el año pasado.
Por eso, más urgente e importante que disminuir el Impuesto a las
Ganancias es reducir cargas
sociales.
Para ello, lo que hay que hacer es
poner un mínimo no imponible a las cargas sociales. Esto es, estipular
que los trabajadores empiezan a pagar cargas sociales a partir de un determinado
monto, que puede ser el salario mínimo legal ya que es debajo de este umbral
que se concentra la informalidad laboral. De esta forma la presión impositiva
sobre los que hoy están en la informalidad se reduce a cero (lo que aumenta
sustancialmente las posibilidad de instrumentar una política masiva de
formalización de estos trabajadores), y para los trabajadores con
remuneraciones superiores la presión impositiva sobre el salario también se
reduce, pero con progresividad, es decir, con mayor intensidad en los salarios
medios y menor intensidad en los salarios más altos.
Esta sería un forma mucho más equitativa y técnicamente prolija de reducir la presión impositiva a los
trabajadores con salarios superiores a los $15 mil, que se quejan por el
Impuesto a las Ganancias.
Como la reducción no
vendría del Impuesto a las Ganancias que es progresivo sino sobre
las cargas sociales que son regresivas, el cambio sería una contribución
decisiva al fomento de la producción con inclusión social.
Jorge Colina
Economista Jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino-IDESA
Economista Jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino-IDESA
Fuente: www.iprofesional.com.ar
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